La regulación de los transgénicos

Esta posición sobre la consideración socioeconómica tiene similitudes con los objetivos de “desarrollo sostenible y de expansión de los cultivos transgénicos por el mundo” negociados en la Declaración de Río. Esto ejemplifica la naturaleza interconectada y armonizada de los actuales acuerdos internacionales relativos a la protección del medio ambiente. El cumplimiento del protocolo se lleva a cabo a través de un comité de cumplimiento que se reúne anualmente para monitorear la actividad del gobierno dentro de los límites del protocolo. Si bien los procedimientos de cumplimiento son bastante amplios, el poder de aplicación del Protocolo de Cartagena es limitado.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) también participa en la regulación del flujo de material transgénico a través de las fronteras. Las regulaciones específicas que afectan a los OGM incluyen: el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo MSF), que ha sido visto como un paso adelante en la autonomía de los Estados, permitiéndoles restringir las importaciones de organismos modificados por razones de salud; el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que se aplica al comercio de bienes que afectan fundamentalmente a las políticas nacionales sobre transgénicos y su implementación.