El momento de la mudanza

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Una mudanza siempre tiene sus dificultades. En mi caso fue algo fácil, por un lado pillé a mi hermano pequeño por banda, con la primera de que yo le ayudaría a él en el futuro y que podía venir cuando quisiera a mi casa a dormir (pobre incrédulo) y por otro, un par de colegas que a cambio de un almuerzo y un par de birras me ayudarían, lo mejor, que uno de ellos tenía una furgoneta del curro, que la utilizamos para llevar cajas y cajas. Por supuesto, mi padre también ayudó bastante, junto con mi madre, a tener todo en su sitio y poder hacer los cambios pertinentes sin mayores problemas.

Una visita al Ikea a por cajas de cartón para meter la ropa, y un par más de cajas para recuerdos y cosas chulas mías que quería llevarme y poco más, no creo que se necesitara mucho más aparte de todo esto. A partir de aquí, solo necesité organizar mínimamente todo. He de admitir que al principio empiezas con ilusión poniendo con rotulador en la cajas lo típico que es cada cosa, luego ya todo va a saco y sin miramientos, que total, luego hasta que no lo necesite expresamente tampoco lo pienso sacar de la caja. Así y con todo, venga a bajar y bajar trastos, mi madre aprovechó para hacer limpieza, y mi habitación sería ahora parte de mi hermano, ya que como es típico, él estaba en la peque de casa y yo en la grande, ahora tendrá más espacio para sus cosas, aunque la lucha con mi padre, que quiere montar un despacho ya veremos como la acaban solucionando.

Una vez en el piso pues nada, subir y bajar las cosas, mi adre organizando y limpiando, como no, y al cabo de unas horas por fin se van todos, mis padres regatean para irse, debe ser durillo para ellos, y por fin, solo en mi propio piso. He de admitir que se me hace algo complejo eso de estar solo, el silencio, y ponerse nervioso a cada ruido que escucho, pero bueno, en un par de días ya ni te das cuenta de eso.

Empieza el cambio

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Llega un momento en la vida de toda persona que debe empezar a tomar decisiones importantes con las que afrontar la vida de adulto. A mí me llegó el momento de independizarme y empezar a vivir por mi cuenta hace ya un poco. Las dificultades y los medios eran diversos, primero porque yo era soltero, y eso siempre puede parecer algo bueno, pero cuando estamos en la perspectiva de encontrar un piso donde vivir, es algo más complejo. Me faltaba tiempo para ir buscando y viendo viviendas, la oferta tampoco era demasiado amplia, y con el trabajo, los amigos y el deporte en general no me quedaba demasiado tiempo para encontrar aquel piso ideal que yo quería.

Además, aunque mis padres me ayudaron en todo aquello que pudieron, siempre estaba volando por encima de mí el tema del dinero, que hacía que la situación se volviera algo tensa a veces, más que tensa aquellas dudas que planean sobre si serás capaz de hacer frente a todos los gastos y atenciones que se merece una vivienda propia. Al final, es evidente que todo salió bien, yo a veces pienso que más por suerte que por simplemente empeño por mi parte, pero por supuesto, las cosas a veces tienen un cáliz y una forma diferente de ver que hacen que cada uno lo viva de otra manera.

Emocionalmente conocía de casos de personas que se estresaban mucho con esta especie de cambios, yo lo viví más bien como toda una aventura divertida que me ayudaría a mejorar y conseguir mejores cosas en el futuro. Así que nada, espero que este blog pueda ayudar a todos aquellos que tengan dudas sobre los pasos a seguir, y que en el fondo puedan vivir también una aventura propia, que no les haga miedo, más bien ilusión, porque en el fondo es toda una aventura que hay que vivir.